
La Policía Ambiental liberó 26 aves silvestres en una reserva natural de Cosquín
Los ejemplares provienen de la tenencia ilegal y tras un proceso de rehabilitación recibieron el alta.
GABRIEL BOTTARO
En el marco de las acciones de la Policía Ambiental -perteneciente al Ministerio de Justicia y Trabajo del Gobierno de Córdoba- para fortalecer la conservación de la vida silvestre, con los actores locales de distintas comunas y municipios, se realizó una suelta de aves silvestres en un área protegida de Cosquín.
Esta actividad en la 26 ejemplares de aves fueron reinsertados en su hábitat, luego de ser rescatados, asistidos y rehabilitados, se llevó a cabo conjuntamente entre Policía Ambiental, el centro de rescate Tatú Carreta y la Subsecretaría de Ambiente y Economía Circular de Cosquín.
“Hace unos días realizamos una liberación de 42 animales silvestres en la Reserva Natural Vaquerías- en Valle Hermoso-, ahora pudimos concretar esta acción en la Reserva Natural y Cultural Río Yuspe – en Cosquín-. La verdad que nos pone muy contentos cuando llega esta época en que las cuestiones climáticas nos permiten regresarlos a los ejemplares a su hogar”, expresó Adrián Rinaudo, secretario de Policía Ambiental.

El funcionario enfatizó sobre la importancia de trabajar en conjunto con las comunas, municipios y actores locales de los lugares en donde se libera la fauna silvestre, para garantizar una mayor protección de los individuos reinsertados: “Cuando nuestros técnicos evalúan el mejor sitio para que los ejemplares vivan su segunda oportunidad en la naturaleza, también se fijan si hay alguna reserva natural cerca, si podemos vincularnos con actores locales para unir esfuerzos en la protección y conservación posterior a la liberación”.
Pero antes de regresar a la naturaleza cada ejemplar rescatado en domicilios particulares donde los tenían ilegalmente como mascotas -acción que está prohibida para la fauna silvestre en la provincia de Córdoba- tuvieron que hacer un proceso obligatorio de cuarentena sanitaria, asistencia veterinaria y en algunos casos también, rehabilitación física y comportamental.

“Con cada liberación realizada culmina un proceso exitoso de rehabilitación, en el que converge mucho trabajo interinstitucional para que los ejemplares rescatados puedan llegar a obtener el alta veterinaria y ser liberados. Y en ese sentido, merece una mención especial la labor de los centros de rescate y rehabilitación que tienen la tarea más difícil: la de alistarlos para que puedan continuar su vida en silvestría”, sostuvo María Belén Blanda, subsecretaria de Policía Ambiental.
Por su parte el subsecretario de Ambiente y Economía Circular de Cosquín, Matías Alonso, se mostró entusiasmado por liberar por primera vez en la Reserva fauna silvestre y trazar acciones conjuntas para el futuro: “Es la primera vez que lo hacemos acá en la reserva, pero creemos que es el camino que hay que seguir. Hay que continuar avanzando con lo que hay que hacer en esta zona protegida, que son acciones que fortalezcan la protección, porque no es solo un lugar turístico sino que tiene su objetivo que es la preservación de la vida silvestre”.

Liberaciones de fauna silvestre
Aunque es una tarea frecuente de Policía Ambiental, porque el objetivo final siempre es la reinserción de los individuos rescatados, no es sencillo el proceso. Una vez que son recuperados del cautiverio, los ejemplares se trasladan a alguno de los centros de rescate habilitados en la provincia de Córdoba para que inicien su cuarentena sanitaria protocolar.
Siempre se hace una valoración inicial de cada uno de los ejemplares para evaluar si presentan alguna lesión, enfermedad o situación particular. Las aves pequeñas o paseriformes, en la mayoría de los casos, no tienen una herida importante sino que están desnutridas por no llevar una dieta balanceada o el color de su plumaje es más opaco de lo que debería.

En estas situaciones requieren una cuarentena sanitaria más breve para estabilizarlos y alimentarlos adecuadamente, revisar que no tengan parásitos o virus propios de haber permanecido en cautiverio y que puedan regresar a su hábitat.
Sin embargo, en otros casos la recuperación lleva más tiempo y esfuerzo porque ingresan con cuadros severos o perdieron alguna de sus características de la vida en silvestría, también puede ocurrir que ingresen de muy pequeños y hay que enseñarles a vivir en la naturaleza. Algunos además necesitan reforzar no solo el comportamiento sino también, fortalecer la musculatura, ya que suelen estar en recintos muy pequeños.
Por ello, cada institución que trabaja en la rehabilitación de fauna silvestre se rige por protocolos anti-impronta, es decir que el animal no identifique al cuidador como proveedor de alimento y refugio, para que la reinserción de los individuos garantice una segunda oportunidad en la naturaleza.



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